El thrash es inoxidable
He estado en medio de pogos suaves, medianos y violentos; sin embargo nunca me he metido en uno ultraviolento como el que se armó cuando Slayer tocó “Angel of Death”, la última canción del brutal concierto que dieron en la tribuna norte del estadio de la Universidad de San Marcos.

En esta ocasión vi el show desde un lugar panorámico (la tribuna) y con detenimiento pude presenciar cómo de un extremo a otro de la cancha, las personas chocaban bruscamente sus cuerpos, mientras un sujeto se abría paso entre la multitud con una antorcha de llama roja en la mano.

La preocupación de los ‘gorilas’ encargados de seguridad fue tanta, que uno de ellos tuvo que utilizar un extinguidor para evitar que algo malo ocurriera. El éxtasis estaba al 100% en la cancha, mientras que en la tribuna cientos de ojos registraban los momentos intensos que serán difíciles de olvidar.
Potencia total
Una hora y media antes las luces del recinto se apagaron y comenzó a sonar la introducción de “World Painted Blood”, mientras que los integrantes de Slayer hacían su ingreso al escenario a paso lento, una pasividad que se terminó en un segundo, cuando la potente voz de Tom Araya se hizo escuchar.

El juego de luces que se utilizó fue uno de los mejores que he visto en un concierto de metal, y la enorme banderola con el nombre de la banda hizo que el escenario sea el lugar perfecto para tocar temas tan potentes como “Hate Worldwide” y sobre todo “War Ensemble”.

“¿Quieren escuchar una canción de amor?”, preguntó en tono de broma el vocalista y bajista de Slayer, antes de que se escuchara “Dead Skin Mask”. Luego un fan le lanzó a Tom una bandera peruana, que cogió fríamente y la terminó colocando al costado de la batería, pues su nacionalidad chilena seguramente no le permitió ser más cordial.

Quien más se movió por el escenario fue el guitarrista Kerry King, con sus inseparables cadenas, que cuelgan de su correa, y su extensa barba trenzada. Mientras que Gary Holt (de Exodus) estuvo al mando de las otras 6 cuerdas, en reemplazo de Jeff Hanneman, quien se sigue recuperando tras haber sufrido la mordedura de una araña, que casi le hace perder un brazo.
“Ole, ole, ole… Slayer…”, gritaba la gente, lo cual provocó que Tom Araya expresara que estaba dispuesto a dejar de cantar, para que los fans hicieran ese trabajo. A continuación la espectacular “The Antichrist” sonó de la concha su madre y la empalmó “Americon”, un tema nuevo que es tan bueno como los de antaño.

Un gran aplauso se ganó el baterista Dave Lombardo, quien demostró que es el mejor de todos cuando se trata de utilizar los dos bombos a la vez, pues la velocidad en sus pies es realmente impresionante.
Los minutos pasaban y el alcohol hacía que más gente se sacara la mierda, porque ya no podían mantenerse en pie. Por eso, algunos tuvieron que disfrutar de “Mandatory Suicide” y otros temas desde el suelo.

Broche de oro
En la parte final del show la cosa se puso mejor. “Seasons in the Abyss” (mi tema preferido) me hizo gritar como loco y tras una breve pausa se escuchó ese sonido de ultratumba que nos indicó que le llegó el turno a “South of Heaven”.

La gente ya estaba realmente agotada; pero, tuvo que sacar fuerzas de donde sea, para poguear con la canción más esperada de la noche, “Raining Blood”, en la que hubo otro sensacional solo de doble bombo con el sello de Lombardo, justo antes de que se fusionara con “Black Magic”.

“Gracias por esperarnos 25 años”, expresó Tom Araya antes de retirarse, y ojalá Slayer regrese pronto junto con los otros Big Four (MetallicA, Megadeth y Anthrax), para que el Perú realmente haga historia.
TEXTO: BRUNO BARTRA BAZÁN
FOTOS CORTESÍA: EL COMERCIO, RPP, TERRA, PERU.COM
VÍDEO: “Angel of Death”
Cortesía: http://www.youtube.com/user/frajita