La leyenda del hard rock arrasó la ciudad
Luego de una Semana Santa adormecedora, Dios bajó de su reino y se congregó con sus fieles discípulos. Este dios se llama Ian Kilmister, pero para todos sus feligreses es simplemente Lemmy. Y este dios tiene una banda llamada Motörhead que, en buen cristiano, quiere decir “persona que se vuela la cabeza con anfetaminas”. Y, además, esta banda tiene miles de discípulos dispuestos a “volarse la cabeza”, pero con rock and roll y hard rock al máximo de decibles.

Pues sí señores, por fin uno de los padres del heavy metal llegó a suelo limeño, y acompañado por sus compañeros de batallas, Phil Campbell y Mikkey Dee, hizo remecer los cimientos de la capital el pasado martes 26 de abril.
«We are Motörhead»
El encuentro con la historia del rock sería en la explanada sur del estadio Monumental, así que me dirigí con mis hermanos Bruno y Diego a presenciar uno de los conciertos más brutales que se haya dado en Perú.

Llegamos algo atrasados (por culpa del taxista de mierda) a las 9:20 p.m., pero menos mal tan sólo cinco minutos después aparecía sobre el escenario el trío más heavy del rock, así que la gente que estaba esperando impaciente ese momento estalló en júbilo y, más aún, cuando el gran Lemmy nos dio la bienvenida a una hora y media de puro descontrol: «Hey Lima. We are Motörhead. And we play rock and roll».
La frase más esperada de la noche en la inconfundible voz ronca y áspera de Lemmy dio paso al estallido con “Iron Fist”, la clásica pieza de 1982, para luego seguir con la rocanrolera “Stay Clean”, de su recordado álbum de 1979, Overkill. Pero para confirmar que la fuerza y la velocidad siguen estando presentes en sus canciones, el trío continuó con una de su nuevo disco The Wörld Is Yours: “Get Back in Line”.

La nostalgia en clave de hard rock llegó con dos clásicas de fines de los 70: “Metropolis” y “Over the Top”, ambas popularizadas con la formación más conocida del grupo, con Phil “Philthy Animal” Taylor en batería y “Fast” Eddie Clarke en guitarra, dos leyendas del rock, pero que dejaron la banda en los 80.
Sin embargo, las ejecuciones de Phil Campbell en guitarra y Mikkey Dee en batería (con Motörhead desde hace más de 20 años) no los hicieron extrañar, ya que se comieron el escenario a punta de riffs y baquetazos a más no poder. Prueba de ello fueron los dos siguientes temas, compuestos en la década pasada, pero que bien podrían haber pertenecido a algún álbum ochentero de la banda: “One Night Stand” y, sobre todo, “Rock Out” hicieron poguear a los 5000 asistentes en medio del desquicio.

Trío de ases
Lo que vino luego fue un bravazo solo de guitarra cortesía de Phil Campbell para que la audiencia pudiera tomar un respiro ante tanta adrenalina desatada. Pero aún estábamos por la mitad, así que, sin parar, Lemmy hizo cantar a toda la gente con “The Thousand Names of God” del Motörizer (2008) y “I Know How to Die” de su última placa. Excelente hard rock del siglo XXI que hace pensar que el buen rock aún sigue vivo.
La locura se apoderó del público con “The Chase Is Better than the Catch” de su emblemático disco Ace of Spades de 1980. Espectacular canción que siguió con la brutal “In the Name of the Tragedy”, donde, en medio de su interpretación, Mikkey Dee se mandó un solo de batería realmente alucinante, de más de dos minutos sin descanso; puro hard rock sin tregua.

Después de tremendo desmadre, Lemmy y compañía se las vieron con los políticos malparidos entonando su genial “Just 'Cos You Got the Power”, con el estribillo «Just 'Cos You Got the Power that Don't Mean You Got the Right» («que tengas el poder no significa que tengas la razón»). ¡Chúpate ésa Alan!
Luego vinieron “Going to Brazil”, recordando al país de la samba, y la espectacular “Killed by Death”, donde la gente no paró de saltar ni de gritar; realmente de la putamadre.

Pero si con eso ya era todo un desbande total, Motörhead no dejó más paso para la misericordia, y con Lemmy rasgando frenéticamente las cuatro cuerdas de su bajo, comenzó las inmortal “Ace of Spades”. Resulta poco decir que la gente se sacó la mierda pogueando a más no poder durante los tres minutos que duró tremenda canción. Phil se metió unos potentes solos de guitarra y la batería de Mikkey estuvo a punto de estallar, sin olvidar la desgarradora voz de Lemmy coreando al enajenado «The Ace of Spades!, the Ace of Spades!».

Lemmy es Dios
Tanto mis energías como la de mis hermanos y de todos los rockeros reunidos ahí ya no daban más, pero aún quedaba un prueba más de la “divinidad” de Lemmy. Así que nos repusimos durante unos minutos aprovechando el encore, y luego de cinco minutos, volvió a escena el trío en pleno, listo para “matarnos” con la última pieza de la noche, que no podría ser otra que la épica “Overkill”. Seis minutos de pogo al máximo al ritmo de los estridentes rasgueos de Lemmy y Phil y la atronadora batería de Mikkey Dee.

Al finalizar el vendaval, Lemmy y compañía se despidieron de todos sus discípulos peruanos que nos dimos cita para presenciar su prédica, hecha a base de puro y ruidoso rock and roll, como sólo ellos lo saben hacer. Fue como haber asistido a una comunión con miles de devotos del hard rock, y haber escuchado a una de sus máximas leyendas, influencia directa de otras grandes bandas como los Ramones, MetallicA, Pantera, Sepultura, Anthrax, Guns N’ Roses y Foo Fighters.
Creo que la espera valió la pena, y mis hermanos y yo regresamos a la casa con la seguridad de haber estado frente al mismo dios del hard rock; pues si hay un dios, ése es Lemmy, porque Lemmy es Dios.
TEXTO: MARCO BARTRA BAZÁN
FOTOS: TERRA, RPP y ANDINA
Vídeo: “Ace of Spades”
CORTESÍA DE: http://www.youtube.com/user/fragita