Transitando por la violencia
Hace 30 años el talentoso cineasta neoyorquino, Martin Scorsese, unió fuerzas con el guionista Paul Schrader, y ambos crearon una de las obras fílmicas más grandes de todos los tiempos, la cual supo expresar el caos, la violencia y la explotación sexual, existentes en todas las grandes urbes del mundo.
Taxi Driver (El Taxista) es la historia de un joven ex combatiente de la guerra de Vietnam, quien decide trabajar como taxista, debido a su problema de insomnio, producto del shock bélico.
Travis Bickle (Robert de Niro), recorre las calles de Nueva York durante la madrugada, y es testigo de toda la fauna humana, dispuesta a cometer todo los excesos posibles.
“Todos los animales salen de noche: Las rameras, los mendigos, los homosexuales, los drogadictos,… Es asqueroso, corrupto. Algún día una lluvia fuerte se llevará toda esa basura”, piensa el taxista, mientras transita por la gran manzana.
Brooklyn, Harlem, Bronx,… para Travis no hay zona en la que no pueda entrar, y eso hace que tenga pasajeros que no necesariamente son unos angelitos.
“Cuando devuelvo el taxi al almacén, debo limpiar el semen del asiento trasero. A veces limpio la sangre”, cuenta Bickle.
Y son estos encuentros con gente de mal vivir, los que reflejan como un taxista puede crear un cuadro de paranoia, cuando la puerta trasera del vehículo se abre.
Por ejemplo, en el film hay una escena en la que aparece Scorsese, como un atormentado esposo dispuesto a matar a su mujer a balazos, porque ésta le sacó la vuelta con un negro.
ROBERT DE NIRO Y MARTIN SCORSESE
Este sujeto entra al auto de Travis y le pide que lo lleve hasta una zona residencial. Al llegar el enloquecido personaje no se baja del carro, sino que se queda viendo el reflejo de su esposa desnuda, por una de las ventanas del departamento en la que se encuentra con su amante.
El taxista tiene que escuchar cómo esta persona cuenta la manera en la que se va a dar el asesinato, con una pistola magnum 44, la que quedará impregnada en la mente de Bickle, y que servirá como inspiración, para su transformación posterior.
Ternura
Taxi Driver también nos muestra el lado afectivo de Travis, quien se enamora de una hermosa rubia, al verla caminar por la calle, hasta que ésta ingresa a su trabajo.
“Llevaba un vestido blanco. Apareció como un ángel de entre toda esa inmundicia. Está sola, ellos no pueden tocarla”, es la manera como la describe el taxista, mientras la observa atentamente.
Las ganas por conseguir el amor (que le es esquivo) hace que Travis se anime a pedirle una cita a la bella Betsy, pero su poca experiencia con las mujeres, haría que el tiro le salga por la culata.
BETSY
Luego de comer en una cafetería y de hablar de música, Bickle la lleva al cine, sin embargo la película no sería de corte romántico, sino erótico.
La paciencia de Betsy no dura mucho, y huye del cine porno y de la vida de Travis, quien se resigna a tirar la toalla del amor, y se mete de lleno en el tormento de la gran ciudad.
Furia
Iba conduciendo su taxi por una avenida llena de prostitutas y proxenetas, cuando una niña hecha mujer (Jodie Foster) entra al vehículo y pide que la saquen de ese lugar, pero un hombre se lo impide, y le da a Travis un arrugado billete para que se olvide del incidente, pero él no lo haría.
Bickle tendría un segundo encuentro con esta chica, cuando por cuestiones del destino, casi la atropella, pero el impacto de verla hace que la siga, aunque al darse cuenta que es una prostituta, arranca a toda velocidad.
IRIS
Después de sus encuentros con las 2 mujeres, Travis decide ejercitarse y comprar gran número de armas (sobretodo pistolas), pues toma la decisión de atentar contra un candidato a la Presidencia de los EE.UU., quien incluso había sido uno de sus pasajeros.
Es así, como día tras día entrena con sus pistolas, y hasta crea un sistema casero, que le permite adaptarlas a su cuerpo. Y simulando una pelea, se enfrenta así mismo, al verse al espejo.
“¿Me hablas a mí?, ¿me hablas a mí?,… ¿Y con quién hablas?, ¿me hablas a mí?, soy el único que está aquí… ¡¿Con quién carajo crees que hablas?!”, es el diálogo amenazador que Travis expresa a su persona.
Ya listo para el combate, Bickle sale de su casa y se dirige hacia una tienda para comprar víveres, sin embargo un negro trata de asaltar el establecimiento, y Travis sin pensarlo 2 veces le dispara en el rostro.
Esta escena se vuelve más cruda, cuando el dueño del local le pide al taxista que se retire, ya que desea hacer algo. El ratero termina hecho añicos debido a los múltiples golpes con una barra de metal.
El rescate del mohicano
Travis decide buscar a la pequeña prostituta, para sacarla de ese universo inmundo. Cuando logra tener un encuentro con la chica, se entera que se llama Iris, y le ofrece ayudarla, pero ella se muestra indecisa y sólo acepta desayunar con él en otra ocasión.
Mientras tanto, Bickle sigue con su objetivo de asesinar al político, y para ello decide cambiar su apariencia. Con un corte mohicano llega hasta el mitin del candidato presidencial, pero cuando está por sacar el arma de su saco, un miembro de la seguridad se da cuenta, y no le queda más remedio que huir del lugar.
Sin embargo, las ganas por matar no desaparecen de la mente de Travis, quien va en busca de Iris, con el objetivo de acribillar a quienes la obligaron a alquilar su cuerpo.
La balacera que se produce en el hostal, es realmente impactante, Travis acaba con el proxeneta, el administrador del local y un cliente que estaba a punto de fornicar con Iris. (*)
Pero el taxista también termina herido, ya que una bala llega a traspasarle la yugular, y viéndose abatido, intenta suicidarse sin éxito, pues la pistola ya no contaba con municiones.
Entonces, opta por apuntarse con el dedo índice en la sien, e imagina que se quita la vida, pero sólo logra entrar en un profundo estado de coma.
A pesar del sangriento hecho, Travis se convierte en héroe, y como tal, provoca que la hermosa Betsy regrese, pero él le daría a entender que tuvo su oportunidad y la desperdició.
“¿Travis cuánto te debo?”, le pregunta Betsy luego el servicio de taxi, pero Bickle sólo atina a decir: “Adiós”, y arranca el auto, para seguir con su faena.
BRUNO BARTRA BAZÁN
(*) El guión de Paul Schrader mostraba una escena distinta, pues los sujetos que Travis mataba eran todos de raza negra.