Eternamente Pink Floyd
Se ha cumplido un mes de la reunión musical de una de las banda más grandes de la historia del rock, y son muchos los que todavía no pueden creerlo, ya que era como un sueño que se hizo realidad gracias al poder de convencimiento de Bob Geldof, activista y músico británico que puso en el escenario del Live 8 a los cuatro miembros pilares de Pink Floyd, Roger Waters, David Gilmour, Nick Mason y Rick Wright.
Geldof quería a los Floyd como plato fuerte en el festival Live Aid de 1985, pero ese deseo contrastaba fuertemente con el ambiente que se vivía en el núcleo de la banda. El único que se hizo presente fue David Gilmour, como guitarrista del grupo Roxy Music.
Sin embargo, las peleas y los egos musicales no pueden durar para siempre, y una causa benéfica resulta ser el mejor antídoto. Live 8 se realizó con el objetivo de presionar al grupo de las naciones más ricas del mundo, para que acaben con la pobreza en África, así como para que eliminen la deuda económica que poseen los países pobres.
Por el momento, la segunda petición ha sido aceptada, pero lo de África resulta un problema de nunca acabar. “Como mucha gente, quiero hacer todo lo que pueda para convencer a los líderes del G8 de que se deben comprometer a aliviar la pobreza y aumentar la ayuda al Tercer Mundo”, sostuvo Gilmour.
Concierto en el largo camino de la justicia
Si en 1985 la atención mundial estaba centrada en Londres y Filadelfia, donde se realizaban conciertos simultáneos, el 2 de julio del 2005, diez ciudades en el mundo se unían a la causa social más grande de todos los tiempos, aunque el interés principal se produjo en el Hyde Park londinense, donde Pink Floyd, con Roger Waters, se presentaba luego de 24 años de constantes peleas e insultos.
Y sin duda, todo este acontecimiento causó la locura total en sus fans, desde que se supo la noticia, quienes mandaron más de 2 millones de mensajes de textos para participar en el sorteo de las entradas al evento.
Entonces con toda esta expectativa los 4 Pink Floyd no le podían fallar a su público, los músicos sabían que debían dar un show corto, el cual tenía que presentar temas memorables de su discografía.
Fue así como la banda decidió abrir el concierto con 2 canciones del sorprendente álbum The Dark Side of the Moon; la primera fue “Breathe/Breathe Reprise”, la cual dio una sensación de relax gracias al armonioso sonido de la guitarra de David Gilmour, quien sigue teniendo esa espectacular voz. Por otro lado, Roger Waters se notaba contento y con mucha vitalidad, cosa que carecieron sus compañeros, los cuales reflejan el paso del tiempo.
Pero eso no quiere decir que la técnica se vaya a extinguir, eso en lo absoluto. Y prueba de ese estilo rockero que sigue presente, es el tema “Money”, segundo tema que interpretaron, donde el sonido de las monedas y la caja registradora hizo enloquecer al público.
La tercera canción de la noche fue la clásica “Wish you were here”, y en ella las guitarras acústicas hicieron su aparición. Mientras tanto, Waters aprovechaba la oportunidad para agradecer a sus compañeros en el escenario y dedicarle el tema a Syd Barrett, el músico loco con el cual formó la banda a mediados de los sesenta.
El punto flojo de Roger se dio cuando éste cantó una parte del tema, ya que se pudo notar la desigualdad con la voz de David. Cosa que no ocurrió con el cuarto y último tema “Comfortably Numb”, el cual sonó de maravilla, y además, estuvo acompañada por la proyección, en las gigantescas pantallas, de muros de ladrillos rojos, los cuales luego se tornaron color blanco. Y cuando Gilmour hizo un espectacular solo de guitarra, apareció la palabra Poverty (pobreza) sobre el muro de ladrillos.
Sin duda, un espectacular show que mostró a los cerdos rosados volando por el cielo, tras casi 2 décadas y media de ausencia. Un periodo oscuro en la agrupación que tuvo su inicio en 1981 tras la separación de Pink Floyd, quienes no compartían puntos de vista, como por ejemplo lo referente a la guerra de Las Malvinas, ya que Waters simpatizaba con la “Dama de Hierro” Margaret Thatcher y los otros músicos estaban totalmente en contra.
De esa etapa bélica se produjo el disco The Final Cut (1983), el cual podría considerarse el primer álbum dentro de la etapa solista de Roger Waters, esto porque el tecladista Rick Wright ya no estaba con la banda y tanto Gilmour como Mason figuran sólo como intérpretes.
Tras el show
La oferta y los millones le han llovido a la banda británica después de su presentación en el Live 8, sin embargo, Pink Floyd ha rechazado toda propuesta comercial y financiera.
Incluso la agrupación decidió donar las regalías de sus discos, tras el aumento en las ventas. “Si otros artistas quieren donar sus ganancias adicionales a obras de caridad, tal vez se pueda convencer a las compañías discográficas de que hagan un gesto similar. Este es dinero que se debe usar para salvar vidas”, precisó David Gilmour.
Lo que sí sonó fuerte fue el rumor de que la banda podría dar un segundo show con el fin de apoyar la paz entre israelíes y palestinos. Algo de interés para los miembros de la agrupación, pero que es probable que no se dé en el corto tiempo, debido a que Gilmour y Waters se encuentran grabando sus respectivos discos solistas.
No hay duda que los dioses también se pelean, pero cuando hay que poner orden en La Tierra, se unen para una buena causa. Y la gente así lo entiende, es por eso que estuvo al tanto de la presentación vía cable e Internet, siendo la cifra superior a los 2 millones.
Prueba más clara no se le puede mostrar a los integrantes del G8, y como dice el gestor de todo esto, Bob Geldof, NO MORE EXCUSES (no más excusas).
BRUNO BARTRA BAZÁN.